Recupyl, la reencarnación de los metales [fr]

Precursor del reciclado en Europa, Farouk Tedjar es el fundador de Récupyl, una startup actualmente en pleno desarrollo, tanto en Francia como en el extranjero. Un brillante ejemplo de empresa innovadora que responde perfectamente a los grandes retos de nuestra época.

JPEG

Este éxito es a la vez una demostración de la excelencia universitaria francesa y una prueba de la eficacia del apoyo de los poderes públicos.

Tras obtener un título de ingeniero y de doctor en electroquímica por el Instituto Nacional Politécnico de Grenoble (INPG), y a continuación, un doctorado del Estado, Farouk Tedjar regresa a su país de origen, Argelia, donde se pone a trabajar en una fábrica de pilas y baterías. Después será docente-investigador y, por último, director de la primera unidad de investigación argelina sobre electroquímica en Setif, su ciudad natal. En los años 90, vuelve a Grenoble como investigador, en el Laboratorio de Electroquímica y Físicoquímica de los Materiales e Interfaces (LEPMI) del INPG. “Entonces fue cuando me dije que quien sepa construir pilas también debería saber desconstruirlas”, nos cuenta.

Decidido a “conseguir que los metales se reencarnen”, dirige un programa de investigación en ese sentido e inventa un procedimiento inédito que permite recuperar el 98% de los materiales de las pilas y baterías. Esta tecnología, hidrometalúrgica, presenta la originalidad de asociar la mecánica con la química: lo que permite, por comparación con los procedimientos térmicos clásicos, reducir considerablemente las emisiones de CO2, así como las dioxinas y otras emisiones gaseosas nocivas. Con el apoyo del INPG y de los poderes públicos, este ingeniero crea, en noviembre de 1993, una startup llamada Récupyl, sobre la base de la primera patente registrada en el LEPMI.

La directiva europea sobre la obligación de recoger y reciclar las pilas y acumuladores, que entró en vigor en 2008, favorece el desarrollo de su actividad. La empresa capta fondos y se desarrolla internacionalmente en tres zonas prioritarias: Europa, Asia y América, territorios con porvenir para el reciclado de baterías. Se implantan instalaciones en los países donde ya se efectúa la recogida: Singapur, Chile, Estados Unidos, España, Italia y Polonia.

Se trata de un vasto mercado: pilas aparte, Récupyl también sabe reciclar los tubos catódicos, las pantallas planas, tratar los humos de incineración, los de los baños químicos usados… El objetivo final es recuperar metales estratégicos, como el litio. El porvenir es halagüeño. La Comisión Europea ha fijado como objetivo aumentar en un 20% la eficacia energética en todos los países miembros de la Unión Europea antes de 2020, al tiempo que se reducirían en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero.

Ahora bien, cada año, miles de millones de acumuladores de ión litio recargables son producidos para alimentar nuestros teléfonos móviles, nuestros ordenadores portátiles y nuestros lectores MP3. Cuando los tiramos, se genera una cantidad de desechos considerable, en particular de metales estratégicos, algunos de los cuales son nocivos para el medio ambiente. En una época en que los recursos naturales empiezan a escasear, reintroducir los materiales procedentes de las baterías usadas en la cadena de valor se ha convertido en un aspecto importantísimo del desarrollo sostenible.

Así que no es de extrañar que Récupyl “apunte ahora a convertirse en líder del reciclado de las baterías de consumo y de las de los vehículos eléctricos, pasando a la escala industrial”, como explica Farouk Tedjar, que expresa su agradecimiento “a todos los que nos han ayudado, en particular la Agencia del Medio Ambiente y Control de la Energía, y al comisariado general de inversiones”. El 35% de la actividad de Récupyl proviene del extranjero. El cambio de escala de esta actividad también corresponderá con un nuevo despliegue internacional, concretamente en China y Japón, donde se fabrican y consumen el mayor número de baterías de litio.

Última modificación: 28/03/2014

subir