¿Por qué se ha ralentizado el calentamiento global de la atmósfera de 1998 a 2012?

Esta pregunta, debatida tras la publicación del 5º informe del IPCC, ha vuelto a ser estudiada por los investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Meteorológicas – Grupo de Estudio de la Atmósfera Meteorológica (Météo-France/CNRS) recientemente. Los resultados confirman que la variabilidad natural del Pacífico Tropical desempeña un papel crucial en la ralentización del calentamiento, pero ponen otra vez sobre la mesa el debate sobre la existencia de otras contribuciones y sobre la forma de valorar la sensibilidad de los modelos a los forzamientos antropogénicos. Por otra parte, anuncian la próxima reaceleración del calentamiento global. El trabajo se publicó en línea en la web de Geophysical Research Letters1 el 16 de febrero de 2015

La acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera provoca, desde finales del siglo XIX, el calentamiento global del sistema Tierra. Las mediciones de la temperatura del aire en superficie siguen siendo uno de los indicadores privilegiados del mismo a tenor de la cobertura espacio-temporal y la relativa precisión de los instrumentos empleados. Sin embargo, dichas observaciones han mostrado una clara ralentización del calentamiento global de 1998 a 2012 en relación al conjunto del periodo 1951-2012. Esta «ruptura» en el calentamiento global de la atmósfera intriga aún más si se tiene en cuenta que parece difícilmente conciliable con la mayor parte de simulaciones efectuadas en la 5ª fase del proyecto de intercomparación de los modelos climáticos del CMIP (que sirvió en parte como base para la redacción del 5º informe del IPCC). ¿La ralentización que se observa se deriva entonces únicamente de la variabilidad natural del clima? ¿Traduce también una estimación incorrecta de los forzamientos radiativos antropogénicos, o una sensibilidad demasiado elevada de los modelos a dichos forzamientos?

Los trabajos más recientes sobre el tema tienden a privilegiar la primera hipótesis, apuntando más concretamente al Pacífico Tropical y al régimen de los vientos alisios. La cuenca oceánica presenta, efectivamente, una gran variabilidad natural que se manifiesta a escala interanual (fenómeno ENSO, El Niño/Southern Oscillation) y multidecenal (PDO, Pacific Decadal Oscillation) y se traduce, entre otras cosas, en fuertes fluctuaciones de los vientos dominantes. La hipótesis que se enuncia es la siguiente: la reciente intensificación de los vientos alisios podría haber provocado una transferencia de calor desde la superficie hacia la subsuperficie del océano Pacífico Tropical, mediante la intensificación de las corrientes oceánicas.

Los investigadores del CNRM-GAME han vuelto a tratar la cuestión explotando las simulaciones del CMIP5 y realizando otras simulaciones cuyo objetivo es estudiar más específicamente el papel del Pacífico Tropical. Estas últimas se han llevado a cabo de acuerdo a dos protocolos experimentales. EL primero consiste en pilotar la evolución de las temperaturas de superficie del mar de manera a reproducirla con la mayor fidelidad posible (también cronológicamente) en la simulación y el segundo en pilotar la dinámica del océano superficial (a través de la influencia de los vientos superficiales sobre ella) para que los intercambios de calor entre la atmósfera y el océano se correspondan más con la realidad.

Los resultados del trabajo realizado en el CNRM-GAME muestran que:
- los estudios anteriores han podido presentar una desviación por una sobreestimación de la influencia del Pacífico Tropical sobre la temperatura del planeta en los modelos utilizados;
- la influencia del Pacífico Tropical en el calentamiento simulado por un modelo dado depende en parte del protocolo experimental empleado.
Confirman sin embargo la importante contribución de la variabilidad natural del Pacífico Tropical en la ralentización del calentamiento global observado. El calentamiento tenderá a acelerarse a lo largo de las próximas décadas – a menos que el fenómeno se vea dificultado con un forzamiento externo, con una erupción volcánica importante, por ejemplo.

Artículo original en la página web del CNRS

Última modificación: 11/03/2015

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