Nanopartículas magnéticas contra el cáncer

Fuente: http://www.inserm.fr/actualites/rubriques/actualites-recherche/des-nanoparticules-magnetiques-contre-le-cancer

Unas nanoparticulas de óxido de hierro parecen capaces de reconocer específicamente las células cancerosas, introducirse en ellas y destruirlas desde dentro, sin riesgo de generar resistencia, como sucede con las quimioterapias clásicas. Esta emocionante pista acaba de ensayarse con éxito en un modelo de estudio in vitro.

Nanoparticulas tóxicas para las células cancerosas. Si bien la idea no es nueva, en Toulouse, los investigadores INSERM de la Universidad Paul Sabatier, en colaboración con un equipo CNRS del Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas, acaban de demostrar cómo apuntar de forma muy específica a los tumores. Además, los investigadores han conseguido describir la forma de operar de las nanoparticulas en la destrucción de las células cancerosas.

Una receta bastante sencilla:

Tome unas cuantas nanoparticulas de óxido de hierro, en resumidas cuentas, óxido, injérteles moléculas que permitan dirigirlas hasta células cancerosas y aplique un campo magnético: obtendrá restos de células enfermas en descomposición. El proceso, en principio bastante sencillo, permitió demostrar a los investigadores que las nanoparticulas de óxido de hierro se acumulan en las células cancerosas y les inducen la muerte.

Los estudios realizados hasta ahora consistían generalmente en inyectar nanopartículas -consideradas seguras para la salud – en el tumor. Con este estudio, los autores demuestran que parece posible orientarlas hacia el tumor para que se concentren en él después de inyectarlas por vía intravenosa. Para conseguirlo, los investigadores fijaron a las nanoparticulas una hormona capaz de reconocer específicamente un receptor sobreexpresado en la superficie de células de tumores endocrinos.

Un dispositivo eficaz in vitro

Los investigadores pusieron después la preparación en un medio de cultivo con células cancerosas que sobreexpresan el receptor o con células testigo que no lo sobreexpresan.
Al cabo de unas horas, observaron que las nanopartículas sólo se acumulaban en las células cancerosas, dentro de los lisosomas, considerados como “plantas de incineración” de las células, como los califica Daniel Fourmy, coautor del estudio. “Eso demuestra que la nanopartícula sí reconoce la célula cancerosa, y que el contacto conlleva que penetre en el interior de la célula”, describe el investigador.

Con la ayuda de un físico, Julian Carrey, los biólogos aplicaron un campo magnético a esos cultivos de células: “el campo excita a las nanopartículas, que son magnéticas porque contienen hierro. Empiezan a emitir calor localmente, provocando así distintas reacciones, entre ellas la liberación de radicales libres tóxicos. Estos provocan la apoptosis de la célula, es decir, su muerte», explica el investigador.

Previstos ensayos en animales

Los resultados, concluyentes in vitro, apuntan hacia la posibilidad de un nuevo enfoque terapéutico para alcanzar tumores que sobreexpresan ciertos receptores o proteínas de superficies específicas. También podrían permitir rodear los problemas de resistencia observados con las quimioterapias clásicas.

El camino por recorrer antes de plantear el uso terapéutico de esas nanoparticulas todavía es muy largo: “Ahora toca averiguar que nuestras nanoparticulas son furtivas in vivo en el flujo sanguíneo, que se escapan del sistema inmunitario del huésped. También habrá que asegurarse de su eficacia”, enumera Daniel Fourny. Ya se han programado ensayos en animales.

Última modificación: 06/03/2014

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