La acidificación de los océanos, revelada desde el espacio

Un estudio llevado a cabo por un equipo internacional y publicado en la revista internacional Journal of Environmental Science and Technology[1], demuestra el interés de utilizar satélites para vigilar la acidificación de los océanos. Los satélites, que gravitan alrededor de la Tierra a más de 700 km de distancia, equipados con distintos instrumentos, permiten obtener información geofísica fundamental como la salinidad y la temperatura. Combinadas, dichas mediciones pueden utilizarse para evaluar la acidificación de los océanos en regiones mucho más amplias y bastante más rápidamente que con los métodos utilizados anteriormente por la comunidad científica. Debería mejorar en gran medida la manera de estudiar los océanos de los biólogos marinos y los especialistas en clima.

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Cada año, más de un cuarto de las emisiones mundiales de CO2 derivadas de la combustión de materias fósiles y la producción de cemento acaba en el océano. Este fenómeno acidifica el agua de mar y pone en riesgo parte de la biodiversidad marina. Durante el siglo que viene, el aumento de las emisiones de CO2 y la creciente acidez del agua de mar probablemente fragilicen aún más los ecosistemas marinos, de ahí la necesidad de poder hacer un seguimiento detallado de la evolución de la acidez de los océanos.

Un equipo internacional de científicos que cuenta con investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido), de Plymouth Marine Laboratory (Reino Unido), de la Agencia Espacial Europea y de Ifremer, propone nuevos métodos para hacer una estimación y vigilar la acidez de los océanos desde el espacio. Sus resultados se han publicado en la revista internacional Journal of Environmental Science and Technology.

«Los satélites van a desempeñar un papel cada vez más importante en la vigilancia de la acidificación de los océanos, en especial en las aguas lejanas y muchas veces peligrosas como el Ártico», explica Jamie Shutler de la Universidad de Exeter, director del estudio. «Es difícil a la vez que costoso hacer mediciones en el terreno durante todo el año en lugares inaccesibles. Desarrollamos estas técnicas innovadoras para controlar grandes zonas oceánicas. Nos permite identificar rápida y fácilmente las zonas más afectadas por la creciente acidificación», explica.
«Hasta ahora, las mediciones de temperatura y sobre todo las de salinidad, datos fundamentales para determinar la acidez, se realizaban gracias a instrumentos in situ y durante campañas en el mar», destaca Nicolas Reul, investigador en el Laboratorio Oceanográfico Espacial del Centro Ifremer Bretagne y uno de los agentes del estudio. El enfoque tradicional limita pues el muestreo a pequeñas zonas del océano. «La vigilancia por satélite es pues crucial a la hora de obtener una visión global de los océanos», subraya Nicolas Reul.

La metodología propuesta por este equipo internacional utiliza el conjunto de tecnologías instrumentales a bordo de distintos satélites para medir factores geofísicos fundamentales, como la temperatura del océano gracias a cámaras térmicas, por ejemplo, o la salinidad gracias a sensores de microondas de gran longitud de onda.

Algunos de los satélites que ya existen pueden utilizarse para ello, en particular la misión SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity) de la Agencia Espacial Europea lanzada en 2009 y la misión Aquarious de la NASA lanzada en 2011, que permiten valorar mejor la salinidad superficial y las variaciones de la acidez.
Esta tecnología invita a desarrollar otros sensores satélite para alcanzar una mejor resolución en las imágenes, especialmente a tenor del reto que supone la vigilancia de la acidificación de los océanos en todo el planeta.

[1] http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/es504849s

Artículo original en la página web del IFREMER

Última modificación: 11/03/2015

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