Jean Ballandras, federador de energías renovables [fr]

Desde diciembre de 2012, el gobierno francés ha puesto en marcha una estrategia sectorial para la exportación. Se han constituido seis familias (ciudad sostenible, salud, sector agroalimentario, comunicaciones, industrias culturales y creativas y turismo de exportación). Aglutinan a las pymes de cada sector para estructurar una oferta francesa global y una imagen de marca para la exportación. Las energías renovables constituyen la séptima familia. Laurent Fabius, Ministro de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional y presidente de la COP21, y Matthias Fekl, Secretario de Estado encargado de Comercio Exterior, Promoción del Turismo y Franceses en el Extranjero, nombraron a Jean Ballandras federador el 21 de mayo de 2015.

JPEGEjercer varios años en el cuerpo de prefectos, en la metrópoli y en ultramar, ha alimentado el interés de Jean Ballandras por los territorios y sus especificidades históricas, sociales y culturales. Este antiguo alumno del ENA y de Sciences-Po considera que la proximidad, el realismo y el pragmatismo son esenciales para encargarse de los asuntos locales, codo a codo con los agentes socioeconómicos. Pasar de la gestión de un territorio a la administración en el sector de las energías renovables no es una reconversión: se enmarca en una misma lógica de búsqueda de soluciones adaptadas y sostenibles. Para él, «desarrollar las energías renovables es instalarse a largo plazo, de acuerdo y en armonía con las poblaciones que acompañan al proyecto y lo hacen suyo».

¿Cuál es el papel del federador de energías renovables para el comercio exterior? En particular con vistas a la COP21 que se celebrará en diciembre en París.
La familia «energías renovables» representa un sector pequeño en pleno desarrollo, que pertenece al sector más amplio de una industria, la energética, ampliamente dominado por grandes grupos como EDF, Engie, Areva y Alstom. Engloba a intervinientes muy diferentes y tanto sus modelos de desarrollo como sus necesidades varían. Mi misión consiste en reforzar y precisar el diálogo entre las empresas, y más concretamente el Syndicat des énergies renouvelables (Sindicato de Energías Renovables), y la administración para permitir adaptar los dispositivos aplicables a estas empresas y garantizar así el crecimiento de su actividad a nivel internacional.
Hacer del sector de las energías renovables una prioridad de exportación cobra aún más sentido si cabe con la próxima celebración de la COP21. De hecho, Francia deberá demostrar su compromiso en la lucha contra el calentamiento global y en particular su apoyo ejemplar a este sector a la vanguardia de la tecnología.

¿Cómo fomentan la innovación en otros sectores las innovaciones en el ámbito de la energía?
La innovación es, ante todo, tecnológica y es cada vez más diversa. Hace algunos años, la energía eólica y la fotovoltaica eran los máximos exponentes del sector. Hoy en día surgen otras soluciones, como el almacenamiento de energía o las energías renovables marinas. Estas técnicas «descarbonizadas» son cada vez más rentables y eficaces: los territorios insulares o aislados pueden así acceder a una energía de base estable, verde y no intermitente. La combinación de estas tecnologías ofrece al sector privado nuevas oportunidades de desarrollo.
Pero la innovación también permite elaborar proyectos más globales de energías renovables integrados en el entorno. El caso de Agrinergie®, desarrollado en la Reunión, es especialmente representativo. Aúna la producción de energía verde y el cultivo en invernaderos. Así, una granja solar va a favorecer la producción local y a fomentar las cadenas de suministro cortas de productos biológicos que crecen bajo los paneles fotovoltaicos.

¿Qué esperan las empresas del sector de la COP21? ¿Cómo la enfocan?
A escala mundial, las empresas esperan que los países más emisores aclaren su posición respecto a las energías renovables adoptando compromisos a nivel internacional. En Francia, esperan que la COP21 provoque una toma de conciencia de los desafíos climáticos y se traduzca en una hoja de ruta precisa, que determine las expectativas y los retos relacionados con todos los sectores energéticos. Todo esto será posible gracias a la atención mundial que estará centrada en París el próximo mes de diciembre. La transición energética es posible si se alían la acción pública y la iniciativa privada. La COP también permitirá identificar oportunidades de desarrollo en los mercados emergentes y medir el compromiso de los Estados con el sector de la energía renovable.

¿En qué medida supone una oportunidad el desarrollo de las soluciones «descarbonizadas» y de las energías renovables?
En Francia, la electricidad verde supone el 20 % del consumo final en 2014. El objetivo es que las energías renovables representen el 32 % en la combinación energética francesa en 2030 y alrededor del 40 % de la producción de electricidad; el potencial de desarrollo de las energías renovables es pues muy grande. Algunas tecnologías ya maduras como la eólica, la solar y la hidroeléctrica son competitivas frente a los combustibles fósiles y la energía nuclear en determinados territorios. La energía renovable es para Francia vector de crecimiento y creación de empleo, incluso en el ámbito internacional, y una oportunidad para alcanzar sus objetivos en materia de lucha contra el cambio climático. En los territorios de ultramar, que se enfrentan a la inestabilidad de las redes, la energía renovable aporta nuevas soluciones como el almacenamiento o el enfoque multitecnológico que aumentan la seguridad energética.

¿Qué ventajas o beneficios tienen los territorios de ultramar en el desarrollo de las energías renovables francesas?
El coste de producción de la electricidad en ultramar es, de media, entre tres y cuatro veces mayor que en la metrópoli, donde la combinación energética asciende a 60 euros por megavatio/hora. En los territorios ultramarinos, las tecnologías renovables son competitivas desde su ciclo de desarrollo. Ello los convierte en auténticos laboratorios de experimentación e innovación. En la Reunión, los proyectos se multiplican, desde la energía solar con almacenamiento hasta Agrinergie®, mientras que en Martinica se desarrollan proyectos de energía térmica oceánica. Además, en dichos territorios insulares, el terreno disponible es más escaso, lo que obliga a las empresas a ser inventivas para encontrar soluciones adecuadas. Agrinergie®, unión de energía fotovoltaica y agricultura, nació con estas limitaciones y sigue desarrollándose. Por último, los territorios de ultramar franceses permiten concebir verdaderos proyectos territoriales, desarrollados junto con las poblaciones que, de hecho, los aceptan. Estos proyectos permiten, con más facilidad que en otros lugares, efectuar pruebas a tamaño real, a escala reducida, de las soluciones innovadoras para las energías renovables.

Las energías marinas son menos conocidas que la energía solar o eólica, pero su potencial parece ser más importante. ¿Dónde se posiciona Francia en este ámbito y en este mercado que aún es joven?
Francia es el 2º espacio marítimo mundial, con 11 millones de km². Sus cuatro fachadas marítimas, sus territorios ultramarinos y en particular su zona económica exclusiva intertropical son grandes ventajas. Según el GICAN (Grupo de Industrias de Construcción y Actividades Navales), las energías marinas renovables podrían representar el 10 % de la combinación energética francesa para 2030, con una potencia instalada de 20 GW. Se desarrollan y experimentan numerosas tecnologías en Francia: energía eólica marina fija o flotante, hidroeólica, energía undimotriz o energía térmica oceánica (ETM en francés). Sin embargo, estas innovaciones aún no han desembocado en la puesta en servicio de parques a escala industrial: combinar demostración operacional y creación de un escaparate para el éxito en la exportación de estas tecnologías es el desafío para los próximos años.

Última modificación: 19/10/2015

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