Intervención de Laurent Fabius (7 de diciembre de 2015) [fr]

Intervención de Laurent Fabius, ministro de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional y presidente de la COP21 (Le Bourget, 7 de diciembre de 2015)

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Señor Secretario General de las Naciones Unidas,
Señor Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas,
Señor Presidente del GIEC,
Señora Secretaria Ejecutiva,
Señoras Ministras y señores Ministros,
Señoras y señores negociadores,

Para la COP21, esta mañana se abre la semana de la esperanza. La ha preparado la labor de la semana pasada. Debe concluir, retomaré esto más adelante, el viernes. El objetivo y la exigencia son claros: un acuerdo universal.

El lunes pasado, 150 jefes de Estado y de Gobierno vinieron a manifestar aquí su compromiso al servicio de nuestro planeta. En esta sala o en la sala de al lado, todos nos confiaron un mandato claro: hay que conseguirlo. En nuestra labor, debemos tener siempre en mente esta exigencia de éxito.

A partir de este impulso político fuerte e inédito, las negociaciones del grupo de la plataforma de Durban, el grupo ADP, han retomado su curso. Pedí que se me remitiera, el sábado 5 de diciembre, un proyecto de texto. Lo tenemos. Podemos agradecérselo afectuosamente a los copresidentes, a los cofacilitadores y a todos aquellos que han trabajado en ello. También les debemos, puesto que es una iniciativa de nuestro amigo Ahmed Djoghlaf, las manzanas de Moselle que tienen delante de ustedes, marcadas con el logo de la COP21 mediante un procedimiento natural.

El proyecto de acuerdo en el que trabajamos ya es algo más corto que el texto del lunes pasado, al entrar en la COP. Contiene algunas opciones menos. Las soluciones se dibujan más claramente. Es el resultado del trabajo realizado desde el 30 de noviembre, que se basa en todos los debates mantenidos desde la conferencia de Durban en 2011.

Los negociadores han pues trabajado de manera intensa, se lo agradezco. Aplaudo especialmente a las pequeñas delegaciones, para las cuales el esfuerzo es más pesado que sobre el resto. He oído su mensaje: velaré, en la mayor medida posible, por evitar que esta semana se multipliquen excesivamente las sesiones paralelas.
Señoras ministras, señores ministros, entramos con ustedes en la última etapa del procedimiento que se abrió en 2011 en Durban. Ha llegado el momento de las decisiones para el desafío universal, fundamental, incluso existencial, que representa el calentamiento climático. Y a ustedes es a quienes les corresponde tomar decisiones. Son “responsables políticos", es decir que están a cargo de dar «respuestas». Deseo que, gracias a ustedes, este impulso político necesario permita hallar respuestas a los puntos políticos todavía por resolver.

El tiempo es muy limitado. En efecto, el acuerdo que debemos alcanzar debe aprobarse el último día de nuestra Conferencia, el viernes 11 de diciembre, pero, debido a restricciones de procedimiento que les son bien conocidas, esto en realidad nos impone conseguirlo el jueves.

Por ello, debemos – todos nosotros, ministros, jefes de delegación, negociadores, presidencia – generar rápidamente una visión política compartida sobre los posibles compromisos y traducirla en formulaciones jurídicas concretas. El sábado, ante la sesión plenaria de la Conferencia de las Partes, propuse un método de trabajo que permite avanzar en estos dos planos, y que se aprobó.

Para garantizar la unidad de nuestra labor y garantizar tanto la transparencia con la inclusividad, propuse – y las Partes tuvieron a bien aceptarlo – constituir una instancia única, abierta a todos, para llevar a cabo consultas informales. Este “Comité de París" se reunirá bajo mi presidencia al menos una vez al día y permitirá a las Partes disponer de una visión de conjunto sobre las discusiones en curso. Sus debates se retransmitirán en las pantallas del recinto de la Conferencia.

También pedí a 14 colegas, ministros representativos de todos los grupos de negociación, que lleven a cabo consultas informales en nombre de la Presidencia. Se aceptó la propuesta de comenzar tratando los cuatro puntos más delicados: la diferenciación, los medios de aplicación, el nivel de ambición del acuerdo y las acciones que llevar a cabo antes de 2020. Sobre estos cuatro temas, las discusiones comenzaron ayer por la tarde. He ampliado el equipo de ministros facilitadores para poder prestar especial atención a temas importantes: la adaptación, el preámbulo y cualquier otro tema en el que fuera necesario hacerlo. Esta tarde propondré que se empiece a trabajar en algunas de estas cuestiones. Si las partes están de acuerdo, nuestro objetivo debería ser que podamos disponer el miércoles de una primera visión de conjunto del acuerdo final.

Hemos propuesto esta organización para ser eficaces y quedar a disposición de las orientaciones de las partes. Quedo por supuesto a la escucha de sus preocupaciones y sus sugerencias.

Estos puntos relativos al método son importantes, porque condicionan la calidad de nuestras discusiones y por tanto la posibilidad de alcanzar un acuerdo. Sin embargo, más allá de estas cuestiones, no debemos perder nunca de vista lo fundamental: el reto de la Conferencia es la vida misma en nuestro planeta – la nuestra y la de las futuras generaciones. Por ello, un acuerdo resulta vital.

A lo largo de 2015, con el programa de acción de Adis Abeba, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, las 185 contribuciones nacionales presentadas hasta la fecha, hemos creado las condiciones necesarias para un giro hacia un mundo más sostenible y más justo. Debemos, en París, aportar el toque decisivo aprobando un acuerdo climático universal.

Señoras y señores, queridos colegas,

Cuento con su compromiso en este sentido. Podemos y debemos conseguirlo. Nuestro rumbo debe ser la búsqueda del consenso. Como presidente de esta Conferencia, pondré en ello, como cada uno de ustedes, toda mi convicción, mi experiencia y mi determinación. Gracias.

Última modificación: 09/12/2015

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