Francia supo aprovechar el éxito de Roland Garros [fr]

Francia ganó Roland Garros diez veces... estos últimos nueve años: a pesar de que 1983 fue el último año en que un francés levantó la Copa de los Mosqueteros (Yannick Noah se enfrentaba ese año al sueco Mats Wilander en la final), las raquetas fabricadas en Francia hicieron que nada menos que tres jugadores ganaran desde 2005 lo que los anglosajones llaman el French Open. Rafael Nadal se llevó, él solo, ocho veces el título, muy por delante de la italiana Francesca Schiavone que ganó la Copa Suzanne Lenglen una sola vez, en 2010, antes de perder en la final del año siguiente contra la china Na Li. Estos tres adeptos de la tierra batida jugaban todos con raquetas Babolat.

JPEGEsta empresa familiar lionesa, que el año pasado facturó 128 millones de euros, se convirtió en 2012 en el fabricante más importante del mundo de equipos de tenis. Pero en Francia también está Tecnifibre que produce especialmente las cuerdas de las raquetas de numerosos campeones, entre ellos el serbio Janko Tipsarevic. Ahora en manos del grupo suizo Maus, Lacoste también forma parte de las pocas empresas de textil que producen aún parte de sus productos en su país de origen. La marca del cocodrilo emplea cerca de 2 000 personas en Francia. El éxito de estas empresas en el mundo ultra cerrado de la pelotita amarilla no es una casualidad.

La mayoría de estas empresas tienen, ante todo, profundas raíces históricas que les dan una legitimidad inmediata ante el público en general. Babolat fue fundada en 1875 y este grupo de 10 000 empleados, cuyos ingresos rondan los 140 millones de euros, está dirigida hoy por la quinta generación de la familia Babolat. Los ancestros de los actuales dueños eran carniceros y recuperaban las entrañas de los corderos primero y luego las vacas, para hacer con ellas cuerdas para instrumentos musicales y luego el encordado de las raquetas de tenis. Muy pronto sus descendientes prefirieron los clubes de tenis elegantes a los mataderos. El pasado prestigioso de Lacoste, por su parte, está contenido en su propio nombre. Vencedor en tres ocasiones de Roland Garros, René Lacoste revolucionó realmente los códigos vestimentarios masculinos en la cancha al reemplazar, a partir de 1933, la camisa clásica de tenis, de manga larga y almidonada, por lo que hoy se ha convertido en un polo clásico con el tan célebre cocodrilo verde.

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Las empresas francesas supieron evolucionar junto con su tiempo al proponer excelentes productos que siguen siendo punteros en innovación. Babolat depositó su confianza en los encordados sintéticos a partir del decenio de 1950 mientras que sus competidores se obstinaban en vender únicamente cuerdas de tripa. Creada en 1979, Tecnifibre, por su parte, logró seducir muy rápidamente a grandes campeones como Mónica Seles y Sergi Bruguera, que ganaron cinco veces el único torneo francés del Grand Slam, en particular gracias a sus encordados especialmente innovadores.

Pero el triunfo de estas empresas también se debe a su éxito en las exportaciones y en su diversificación bien controlada. Babolat sólo obtiene el 20% de su volumen de negocios en Francia. De igual modo, Francia es sólo el segundo mercado de Lacoste con el 13% de sus ventas, muy lejos detrás de los Estados Unidos (23%). La marca se implantó también en estos últimos años en Corea del Sur, Brasil, Rusia y Turquía.

El desarrollo de la actividad internacional se vio acompañado por una ampliación de la gama de productos. Tecnifibre lanzó pues su primera gama de raquetas de tenis de competición en 2004. El año pasado, esta empresa de 35 personas, que tiene una facturación anual de aproximadamente 20 millones de euros, dio un paso más hacia adelante al convertirse en socio oficial del circuito ATP y al suministrarle raquetas, encordados, bolsos y accesorios en diferentes torneos. Babolat, por su parte, comenzó a vender sus primeras máquinas de encordado y raquetas en el decenio de 1990. En 2001, la marca que ya tiene más de 300 jugadores bajo contrato en el mundo, se diversificó con las pelotas de tenis antes de fabricar dos años después calzado, asociándose con Michelin. Pero estas compañías se alejaron poco a poco del tenis para acercarse a otros deportes como el squash, en el caso de Babolat y Tecnifibre, o el golf para Lacoste.

@MAEDI

N.B: Las ideas y opiniones expresadas en el presente artículo, que tiene por objeto informar sobre la realidad de Francia contemporánea, no revisten ningún carácter oficial.

Última modificación: 26/05/2014

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