Francia desarrolla sus MOOC

Francia, heredera de una larga tradición universitaria, se ha lanzado a desarrollar los MOOC, los cursos masivos abiertos y en línea, que ponen al alcance de todos la excelencia de la educación superior francesa.

Mohamed está entusiasmado. Con una simple conexión a internet ahora puede acceder a los mejores cursos de las universidades francesas. Este joven marroquí de veinticinco años, es nativo digital, es decir que ha nacido con las nuevas tecnologías, y navega desde su teléfono inteligente o instalado en un cibercafé para seguir un curso francés. Este año, se ha decantado por el MOOC «desarrollo sostenible». Al igual que las grandes universidades del mundo, los responsables franceses de la educación superior desarrollan cada vez más instrumentos pedagógicos relacionados con la enseñanza digital. Una revolución tranquila para Francia, cuyas primeras universidades se remontan a la Edad Media.

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El Ministerio francés de Educación Nacional, Educación Superior e Investigación puso en marcha el pasado mes de enero la plataforma Francia Universidad Digital (France université numérique – FUN) para reunir y estructurar las distintas iniciativas que ya se habían creado y permitir un acceso simplificado y más eficaz a los MOOC franceses. El acrónimo anglosajón MOOC, massive open online courses se puede traducir por «cursos abiertos masivos y en línea». «Masivo» porque un MOOC puede acoger a un número ilimitado de participantes.

Están abiertos a todo el mundo, independientemente de la edad y del nivel de estudios o de la procedencia de los internautas. La enseñanza se lleva a cabo en línea. Las clases, los trabajos, los documentos y las evaluaciones están disponibles en internet y a distancia. Por último, no se trata solo de un catálogo de información, sino de cursos realmente estructurados con una progresión pedagógica establecida y dirigida por profesores.

Esta iniciativa parte de una constatación: las nuevas tecnologías han alterado profundamente los comportamientos sociales y los métodos de aprendizaje. Para los que componen la famosa generación «Y», aquellos nacidos después de la revolución digital, la red es más que un instrumento de trabajo, es una forma de vivir y, de forma natural, un vector de desarrollo intelectual. Compartir más allá de las fronteras y confrontar puntos de vista ya no es una utopía, sino un proceso cotidiano, asequible en unos pocos clics. Cuando Colón descubrió América, ya se debatía en la Sorbona; los centros franceses de educación superior se han percatado rápidamente del alcance de este nuevo espacio de transmisión de conocimientos.

FUN, la red francesa

Lanzados en 2011, los MOOC aúnan vídeos, textos, interacción en línea con los profesores, tutorías, intercambios con otros estudiantes mediante foros de discusión, autoevaluaciones y certificados. Algunos reúnen hasta 160.000 estudiantes de todo el mundo que, de otra forma, seguramente no habrían podido acceder a la educación superior francesa. La plataforma FUN abarca grandes ámbitos, como una universidad virtual con varios departamentos: medio ambiente, gestión, sector digital y tecnológico, derecho, relaciones internacionales, salud, ciencias, ciencias humanas y ciencias sociales. A día de hoy, hay más de 30 MOOC disponibles en la plataforma francesa. Las redes sociales también son un vector de enseñanza vía Twitter y Facebook. Las relaciones y los intercambios se producen, a partes iguales, a través de la plataforma de clases y de las redes sociales.

Un enfoque inédito de la educación

Varias universidades de todo el mundo han optado por que este tipo de cursos sean de pago, pero los MOOC franceses, fieles al principio de la enseñanza para todos, son totalmente gratuitos. Se puede acceder de forma muy sencilla a varias decenas de centros prestigiosos, como el Conservatorio Nacional de Artes y Oficios (Conservatoire national des arts et métiers – CNAM), Sciences Po, la Escuela Central (École centrale), la Escuela Politécnica (École polytechnique) y otros centros de excelencia. Cada MOOC tiene una fecha fija de inicio, pero es posible inscribirse una vez que ha empezado el curso y recuperar el retraso.

La mayoría de la enseñanza es en francés; algunos cursos también se imparten en alemán o en inglés. Hay un número importante de inscripciones, pero después de unas semanas se producen bastantes abandonos y solo terminan los cursos entre el 20 % y el 30 % de los alumnos. De todas formas, los diseñadores de los cursos consideran que la tasa de abandono es más bien normal. Al ser gratuitos, atraen a más gente de la que sigue los cursos hasta el final, ya que la única disciplina y las únicas obligaciones son las que se impone el propio internauta. Efectivamente, es necesario tener una fuerte motivación para obligarse a seguir el ritmo de las clases durante semanas.

Los usuarios tienen procedencias y ambiciones distintas: estudiantes de instituto, jubilados, empleados, gente en busca de un empleo… Hay quien aprende por curiosidad, hay quien busca adquirir nuevas competencias profesionales. Como es natural, se ha cuidado mucho el enfoque pedagógico y el estudiante también debe replantearse sus objetivos. Por cada MOOC finalizado se expide no un título, sino un certificado. Así, el reconocimiento profesional o social no es el único objetivo del proceso. En realidad se trata de una forma innovadora de entender la enseñanza, ya no, como antes, como un proceso jerárquico y lineal sino como una dinámica de la inteligencia colectiva en la que el saber, a través de internet, está al alcance de todos en todas partes. Aunque el estudiante 2.0 tenga a su disposición un abanico infinito de conocimientos, el MOOC le permite estructurar y organizar el aprendizaje al tiempo que lo confronta también al pensamiento y a las opiniones de los demás. En este anfiteatro planetario, los debates son ricos y sorprendentes y dan a cada uno un nuevo pistoletazo de salida hacia la aventura del saber.

Pascale Bernard


N. B.: Las ideas y opiniones expresadas en el presente artículo, que tiene por objeto informar sobre la realidad de Francia hoy en día, no revisten ningún carácter oficial.

Última modificación: 01/10/2014

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