Condecoración de Antonio Oporto del Olmo, Presidente de Alstom España [fr]

Molt Honorable President Jose Montilla,
Excmos Ministros,
Excmo Sr Jordi Pujol,
Excmo Sr Senador,
Señores Presidentes,
Sres Secretarios Generales,
Excmo Señor Jefe de la Casa Real,
Señoras y Señores,
Queridos Amigos:

Antonio OPORTO DEL OLMO, a quien vamos a honrar esta tarde, es un símbolo del dinamismo español, así como de la capacidad de nuestros dos países, para obtener bonitos resultados, cuando suman sus fuerzas.

La trayectoria de Antonio OPORTO, alto directivo del sector industrial, amante de la historia, revela casi por sí sola, en este año particular para la memoria común de nuestros dos pueblos, hasta qué punto Francia y España han sabido templar sus antiguos desencuentros para construir, juntas, éxitos comunes.

Querido Antonio:

Su trayectoria es la de un hombre, precoz y brillante, que se entrega plenamente a lo que emprende. Economista de formación, servidor del Estado por vocación, preside ahora el destino de la filial española de Alstom y ocupa el cargo de Vicepresidente Regional del grupo para la península ibérica, América Latina y Argelia.

Con tan solo 51 años, ya ha conocido dos vidas :

-  La de empleado del Estado, en el seno del prestigioso cuerpo de “Técnicos, Comerciales y Economistas del Estado”, que le lleva a trabajar en el Ministerio de Economía y Finanzas y, posteriormente, en el Instituto Nacional de Industria, antecesor de la SEPI, entre 1984 y 1996;

-  La de directivo en el seno del grupo Alstom en España, primero como Responsable de Desarrollo Comercial en la división Locomotoras y, después, a partir de 1999, como Presidente Ejecutivo de Alstom España.

Queridos Amigos:

La trayectoria de Antonio OPORTO es una de aquellas que numerosos padres españoles desean para sus hijos. Primero, saca provecho de sus años de estudio en la Escuela Alemana de Sevilla para desarrollar un singular talento por los idiomas, puesto que habla cinco : español, francés, inglés, alemán y portugués. Su Doctorado de Economía lo condujo, posteriormente, a impartir clases de dicha disciplina en la Universidad de Málaga, pero también, algo más llamativo, en la de Witwatersrand en Johanesburgo, durante su estancia de un año en Sudáfrica.

En 1984, tras superar con éxito la oposición de “Técnicos Superiores del Estado”, debuta su carrera profesional en la Dirección General de Exportaciones del Ministerio de Economía y Finanzas, antes de convertirse en Consejero Técnico del Ministro Carlos SOLCHAGA, durante dos años. En 1986, ingresa en el INI (Instituto Nacional de Industria), donde permanecerá diez años, participando en la preparación de numerosos planes de privatización de empresas, entre ellos el de la antigua compañía aérea Iberia.

En 1996, quizás cansado de preparar las privatizaciones de los demás, decide -según sus propias palabras- que “la mejor privatización comienza por uno mismo”, y da el paso aceptando la oferta que le brinda Alstom para integrar el equipo de la filial española del grupo. No tendrá que arrepentirse de su elección, puesto que sus cualidades le permiten convertirse, ya en 1999, en Presidente Ejecutivo de Alstom para España.

Querido Antonio:

A la cabeza de la filial española, logra rápidamente excelentes resultados. La sociedad que, cuando usted llega cotiza en bolsa desde hace un año, parece demasiado concentrada en el sector del material rodante: así pues, usted pone en marcha una estrategia de diversificación, en la península, y Alstom se implica al tiempo en actividades periféricas del transporte (señalización, sistemas) y en el sector energético (división Power).

Así, lleva a cabo el desarrollo de diversas implantaciones de Alstom en territorio español, principalmente en Madrid, Bilbao y Barcelona. La planta de producción catalana de Santa Perpètua de Mogoda, donde se construye el material rodante, representa, de hecho, una de las joyas del conjunto del grupo Alstom.

Los resultados de su estrategia no se demoran, puesto que la división española de Alstom es la que mejor resiste a la crisis que atraviesa la empresa en Francia entre 2002 y 2004. En efecto, durante ese difícil periodo, usted logra mantener la confianza de sus clientes, aportando entre un 15 por ciento y un 20 por ciento a la cartera de pedidos global del grupo. Esta confianza resultará ser necesaria, puesto que es en España donde se terminará por reintroducir el modelo de turbina, a cuyos fallos se debían las dificultades de la compañía.

Decía, al inicio de mi intervención, que su trayectoria ilustraba la capacidad de nuestros dos países para obrar de concierto en pro de éxitos comunes. La espectacular recuperación de Alstom da fe de ello. Al borde de la quiebra en julio de 2003, a pesar de los buenos resultados de la filial que usted dirigía, la empresa -cuyas capacidades y saber-hacer se reconocen mundialmente y se aprecian en España- benefició, desde ese momento, de apoyos políticos notorios. En efecto, la intervención de Nicolas SARKOZY, entonces Ministro de Economía y Finanzas, convenció, en 2004, a la Comisión Europea, de que aceptara el plan de refinanciación de la empresa propuesto por el Estado francés. A costa de grandes sacrificios, Alstom logra reactivar una dinámica ejemplar: la cotización de su acción pasa, así, de 17 euros, en enero de 2006, a 125 euros, a principios de este año 2008.

La división española, que usted dirige, participa en este renacimiento, puesto que será la que aporte el primer cash flow, tras las turbulencias del periodo 2003-2004. Debido a la cesión de la fábrica de Alstom en Valencia -impuesta por la Comisión como contrapartida por la validación de la ayuda estatal- el número de empleados del grupo en España pasó a 2.400; los buenos resultados obtenidos durante los tres últimos años permiten recuperar los niveles de 2004 (es decir 3.000 empleados) y, posteriormente, superarlos el pasado mes de noviembre, al alcanzar los 3.700.

Gracias a sus éxitos es usted nombrado, en 2005, Vicepresidente Regional del grupo Alstom para la península ibérica y América Latina, donde éste acaba de obtener, concretamente en Argentina, el contrato de construcción de la línea de alta velocidad que unirá Buenos Aires a Rosario y a Córdoba. De hecho, también en esta ocasión, se trata de un éxito hispano-francés, puesto que Alstom está asociado en este proyecto a un consorcio, del que también forma parte la empresa española Isolux.

Querido Antonio:

Es usted un directivo de primera, pero tambien un modelo de humildad y de lealtad para quienes han tratado con usted. Sigue siendo fiel a sus orígenes andaluces, que se combinan con un arraigo catalán. Así, entre sus amigos más cercanos cuenta usted con José MONTILLA, el primero de ellos.
Aunque no hablaba francés al llegar a Alstom (a pesar de los numerosos aprendices franceses con los que trató, durante su infancia, en el taller de perfumería de su padre), ha desarrollado, desde entonces, una auténtica afición por nuestro idioma. Lo practica de forma habitual, especialmente durante sus numerosas estancias en Francia, y todas no guardan relación -afortunadamente-con convenciones de Alstom. Ferviente partidario del desarrollo de las relaciones entre nuestros dos países, también es usted miembro del Foro Hispano-Francés de la Sociedad Civil y forma parte del Consejo Administración de la Asociación Diálogo.

Amante de la historia, se interesa en particular por el tema de las migraciones (su PhD trata de “los aspectos económicos de la emigración en España”). A este respecto, considera Francia como un modelo en Europa en materia de integración de inmigrantes. Su colaboración con la Real Academia de la Historia, que mantiene desde hace tantos años, permitió organizar, el año pasado, un apasionante ciclo de conferencias en torno al tema “España y Francia: una historia común”, cuyas actas se publicarán en breve.

Su fino conocimiento de las humanidades le incita a considerar que un problema de Francia es que tiene “demasiados vecinos”, y que, por ende, “ninguno se siente realmente estimado”. Permítame, querido Antonio, que le haga mentir y que demuestre que Francia sabe reconocer la valía de los ciudadanos de sus países vecinos que le brindan sus eminentes cualidades.

Así pues, es para mí un placer y un honor entregarle la medalla de Caballero de la Orden Nacional del Mérito.

Antonio Oporto del Olmo, au nom du Président de la République, nous vous faisons Chevalier de l’Ordre national du Mérite.

Última modificación: 17/11/2008

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